LATINOAMERICA, escenarios móviles

LATINOAMERICA, escenarios móviles

Se siente una suerte de transición de una etapa a otra en el planeta y, en particular, en Latinoamérica. La llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU, marca un hito de esta transición que en la subregión habían inaugurado los gobiernos derechistas de Colombia (Uribe), Chile (Piñera), Brasil (Temer) y Argentina (Macri), tras casi tres décadas de experiencia de gobiernos progresistas e izquierdistas que, para decirlo de paso, se aferraron ingenuamente a las reglas de la democracia formal y entusiastas procesos redistributivos, con lo que dilapidaron la oportunidad de generar condiciones de verdaderos cambios en esta parte del hemisferio.

TRANSICIÓN

Contra la creciente ola de conservadurismo que parecía inundar el territorio latinoamericano, México irrumpe dándose un gobierno de izquierda que, con una votación masiva y convocante que, pone en jaque dicha ola para sorpresa de Washington y el frenesí derechista en LA.  Bolivia y Venezuela, así como Nicaragua, sienten que el avasallamiento de la geopolítica norteamericana experimenta un freno con la entrada de México, de la forma cómo lo hace, al escenario latinoamericano. Lo más notable de esta época en las antípodas de lo sucedido en México, es la crueldad del bloque americano contra Venezuela y la vergonzosa traición de Moreno en Ecuador a sus mentores.

La derecha latinoamericana, con el activo apoyo de la OEA, el FMI y el propio BM, ha mostrado una incapacidad que, con el transcurrir de los años, terminó por dinamitar la fugaz legitimidad que les dio las urnas.

La Casa Blanca mostró su decepción, de manera reservada, por los gobiernos que no supieron poner en marcha políticas públicas destinadas a reducir salarios reales, precarizar el empleo, las jubilaciones y las pensiones, etc., con la rapidez y eficacia que espera Trump.

Más, al contrario, generaron masivas expresiones de protesta y descontento expresados en las calles y plazas de LA, dando cuenta de la aguda crisis de la democracia occidental.

Mientras los gobiernos derechistas le daban la razón a Octavio Paz cuando éste decía que la “derecha no tiene ideas, sino solo intereses”, la Casa Blanca, poniendo a la OEA a su total servicio, ha logrado mellar procesos de integración (MERCOSUR, UNASUR y la CELAC) que buscaban consolidar la alianza latinoamericana-caribeña, y en su lugar montó la Alianza del Pacífico o adefesios como el Grupo de Lima para intervenir en el proceso venezolano.

CAPITALISMO CULTURAL Y FINANCIERO

Ya no es difícil observar que el capitalismo en su forma neoliberal ha fracasado en sus promesas de progreso, gobernabilidad y reconocimiento de derechos.  En su lugar se ha impuesto políticas de despojo y liquidación de conquistas políticas y sociales, de criminalización de la protesta y la resistencia social, aunque para esto, en situaciones extremas, tenga que apelar la fuerza militar.

Es más frecuente ver a individuos explotados y sin capacidad de respuesta ante el abuso y la prepotencia, cuando no “conquistados” en su conciencia por el poder de los medios y las redes digitales. De allí que prolifere el desempleo de todo tipo de personal, con o sin calificación, mientras se debilitan o desaparecen las organizaciones populares y de trabajadores urbano-rurales.

Lo anterior va paralelo a la exaltación del individuo, a la fragmentación de las familias y las sociedades, a la conversión de los trabajadores en consumidores, el dinero en divinidad, aunque venga en forma de plásticos que transforma a los individuos, empresas y Estados en esclavos de la deuda.

Finalmente, la ofensiva de la administración Trump, está empeñada en anular toda política externa soberana e independiente de nuestros países, de destruir la memoria histórica de los pueblos, privatizando los recursos naturales, las empresas estatales, tierras, comprometiendo la producción de alimentos y el control de las aguas.

Todo lo anterior cuenta con el apoyo de poderosos think tanks[1] que, por lo general, están asociados a la Red Atlas[2],  Libertarios de ultraderecha, financiado por el Departamento de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional de EEUU, hecho que les permite tener entidades afiliadas en toda Latinoamérica, repartir recursos y orientaciones políticas a sus pares o extensiones en Latinoamérica. 

Todo lo anterior cuenta con el apoyo de poderosos think tanks[1] que, por lo general, están asociados a la Red Atlas[2], Libertarios de ultraderecha, financiado por el Departamento de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional de EEUU, hecho que les permite tener entidades afiliadas en toda Latinoamérica, repartir recursos y orientaciones políticas a sus pares o extensiones en Latinoamérica.

Entre los principales “logros” de esta Red pueden anotarse el importante apoyo que le dio al “Movimiento Brasil Livre” en Brasil, muy activo en momentos del golpe blando a Dilma y en el ascenso de Bolsonaro.  De igual manera, el partido Propuesta Republicana de Macri recibió un importante apoyo de la Red en su mejor momento de ofensiva conservadora, lo mismo se puede decir de los apoyos otorgados a la derecha chilena de Piñera y a la diversa y dispersa derecha venezolana.

Divide y reinarás, dice un viejo adagio romano que, al parecer, se convierte en consigna preferida de los operadores imperialistas al mando de Trump, pues, para recuperar su “patio trasero”, emula al emperador César y busca dividir Latinoamérica para pactar por separado con cada uno de ellos, liquidando sus procesos de integración (UNASUR, por ej.) o agrupándolos cuando sea necesario (ALIANZA DEL Pacifico y el Grupo de Lima), o, si no aceptan sus condiciones, bloquea económica y financieramente de manera brutal como lo hace con Venezuela y Cuba, llegando incluso a la amenaza militar.

¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO?

Teniendo en cuenta la forma cómo se ha movido el ajedrez geopolítico del dominio mundial, no es nada sorprendente que Latinoamérica se haya convertido “en una prioridad estratégica para los EEUU”[3]. Las razones para ello pasan con inusitada velocidad desde variantes geopolíticas hasta intereses económicos de las transnacionales que se agazapan detrás del gobierno de Trump.  No es grato para el Departamento de Estado, en esa dinámica, la gravitación de México, sumada a la creciente presencia de China y Rusia, en territorio Latinoamericano, no solo como factores políticos que inciden en la toma de decisiones internas en cada país, sino en las gigantescas inversiones que vienen colocando en países donde antes solo primaban capitales norteamericanos.

Con el objetivo de impedir dicho avance, dijo la Secretaria para Asuntos de Latinoamérica, se aportará más de 60 mil millones de dólares mediante la CIFD (Corporación Internacional de Financiamiento para el Desarrollo)[4] a la inversión en el campo de la infraestructura en Sudamérica, especialmente en países donde China habría logrado una mayor presencia, como son Brasil, Chile y Perú.  Uno de sus principales rubros de inversión será la generación y comercialización de energía.

El súbito interés de EEUU en invertir masivamente en infraestructura, no es un gesto de solidaridad ni de apoyo al desarrollo de los países latinoamericanos, sino una respuesta geopolítica al avance, precisamente en este rubro, de los chinos.  Resultaría inadmisible que su “patio trasero” caiga en manos de los chinos que, como ya es visible, constituyen sus verdaderos y más peligros enemigos en su disputa por la hegemonía mundial.

Esa competencia de empresas de ambos imperios, encuentra un escenario favorable en Latinoamérica donde el déficit de infraestructura bordea dimensiones cada vez más inmanejables. 

Según el BID, la brecha de inversión en infraestructura alcanza el 2.5% del PBI regional en 2019, es decir, unos 150 mil millones de dólares anuales. Si se tiene en cuenta que el crecimiento será mediocre éste y los próximos años, el déficit será mayor.

Esta situación, sin duda, es un atractivo para EEUU y China, donde lo geopolítico es telón de fondo para ambos países.

Por su parte la CEPAL, recuerda que entre 2012 y 2020, en la región debió haberse invertido en infraestructura un equivalente al 6.2% del PBI, pero solo se habría registrado el 3%, considerando estimaciones optimistas.  Como se ve, el escenario no es optimista en términos de desarrollo, porque cada punto que se agrega al déficit de infraestructura, impacta en el crecimiento del PBI de manera negativa, mientras que, para EEUU y China, el escenario es óptimo para sus intereses de invertir en este rubro.

¿QUIÉNES INVIERTEN EN INFRAESTRUCTURA EN LATINOAMÉRICA? 

No es ninguna sorpresa, pero confirmar que son los bancos los principales inversores, nos confirma que el capital financiero sigue firme en su posición de líder en la gestión del sistema capitalista mundial. Uno de esos bancos es el Santander, cuyos préstamos para este rubro bordean los 12 mil millones de dólares entre 2013 y 2017, en el mismo período el BBVA prestó más de 2 mil millones de dólares.  El principal accionista de ambos bancos es BlckRock[5]. ¿Y quién es esta empresa?

Esta empresa, a través de una compleja trama de corporativa que incluye paraísos fiscales, ha logrado poner bajo su control cinco grandes proyectos de infraestructura en México.  Asimismo, a través de sus instrumentos de inversión, tiene acciones de 69 empresas en la Bolsa Mexicana de Valores, lo que la hace la inversionista más grande del mercado bursátil mexicano.

La primacía de las empresas mencionadas, comienza a caer o ponerse en duda cuando los bancos asiáticos vienen adquiriendo cada más importancia en la composición de inversiones en infraestructura en Latinoamérica.  Tan es así que en el mismo período al que hemos hecho referencia, estos bancos han prestado más de 8 mil millones de dólares, cifra que preocupa a la administración Trump.  Estas tendencias, la que registra el incremento de inversiones estadounidenses y asiáticas, podrían verse reforzadas con la caída de Odebrecht, principal inversionista sudamericano en infraestructura, por sus comprobadas gestiones plagadas de corrupción en más de cinco países.

El desenlace de esta carrera por copar el mercado de infraestructura en Latinoamérica está por verse.  No olvidemos que EEUU tiene “ventajas comparativas” frente a china en sus relaciones con los países de “su” hemisferio. No obstante, el avance chino y las dimensiones de sus emprendimientos, tipo la Nueva Ruta de la Seda, compensarían dichas ventajas, incluso inclinando la balanza a su favor en un no muy lejano plazo.

 Lima, 04 de junio de 2019

https://www.alainet.org/es/articulo/188525,

https://www.connuestroperu.com/actualidad/miscelanea/58995-america-latina-tiene-deficit-de-infraestructura-y-mantenimiento-vial


[1] Un think thank (tanque de pensamiento, en su traducción literal) es una especie de laboratorio de ideas y producción intelectual básicamente ultraconservadoras, cuya función es reflexionar sobre asuntos de política social, estrategia política, economía, militar, tecnología o cultura, generalmente vinculada a grupos de poder, presión o lobbies con marcada orientación ideológica derechista.

[2] Sus operaciones se iniciaron como Atlas Economic Research Foundation, teniendo como objetivo la promoción de políticas económicas de libre mercado en todo el mundo. ​ Atlas promueve think tanks que apoyan los derechos de propiedad privada. Se sabe que la Red Atlas ha remodelado el poder político en numerosos países del mundo, operando como una extensión de la política exterior de Estados Unidos.

[3] Aseguró Kimberly Breier, Secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica de EEUU, en la Cumbre de la Concordia realizada en Bogotá a mediados de mayo 2019.

[4] CIFD es un organismo creado en 2018 sobre la base de los recursos de la USAID y la OPIC (Corporación de Inversión Privada en el Extranjero) que al igual que la USAID, es una agencia del Gobierno de los EE. UU. Que ayuda a las empresas estadounidenses a invertir en mercados emergentes.

[5] BlackRock es una empresa de gestión de inversiones estadounidense. La empresa es considerada como la mayor empresa de gestión de activos del mundo, ​ con unos activos bajo gestión valorados en más de 5,1 billones de dólares en 2016 según la compañía.

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Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Magíster en Planificación del Desarrollo Nacional y Regional, Economista de profesión. Consultor internacional. Experto en procesos de negociación de acuerdos de política bilateral y multilateral para el desarrollo e integración, sistematizados en cuatro libros de su autoría.

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