TRANSFRONTERIZACIÓN DE TERRITORIOS

TRANSFRONTERIZACIÓN DE TERRITORIOS

Las fronteras, en su concepción tradicional o moderna, se han convertido en factores de la mayor importancia en los procesos de integración en LA, especialmente en momentos en que están siendo debilitados por situaciones de inestabilidad atribuibles al juego geopolítico que protagonizan en nuestro continente EEUU, de manera aún determinante, aunque con creciente participación de China y Rusia.  Veamos, en ese marco lo que ocurre con nuestros territorios fronterizos.

CONTEXTO

Junto a las políticas públicas sometidas a esquemas conceptuales tradicionales de “soberanía nacional”, es importante concebir las fronteras como territorios de un lado y otro de los “límites internacionales”, con sistemas de transportes y lógicas propias, poblaciones que reclaman para sí un estatus de “ciudadanía fronteriza”, instituciones que trascienden el “límite nacional”, etc.  Y no solo eso, sino que dada su vinculación e interacción desde un lado y otro de aquellos límites, generan espacios transfronterizos perfectamente delimitables para efectos de planificación y promoción del desarrollo en un marco de cooperación bi/tri nacional.

En ese sentido, mientras la literatura y avances de investigación registran que la base conceptual de los viejos Estados-nación, en particular de su rol en la dinámica mundial, se ha puesto en revisión, resulta estimulante encontrar textos y artículos[1] que coinciden en señalar que los conceptos y espacios subnacionales y transfronterizos cobran cada vez más relevancia como nuevos agentes de la competitividad, tan cara al nuevo orden económico mundial, dándole sentido y contenido al concepto “glocalización[2] que relaciona el fenómeno mundial con los nuevos procesos que aparecen en las dimensiones regional y local.

Resulta relevante, entonces, enfatizar que uno de los principales efectos de la globalización en territorios fronterizos es el proceso de transformación del concepto de “frontera” hasta niveles en los que la  “desfronterización”[3] de procesos terminan configurando espacios económicos ampliados e integrados económicamente por encima, aunque incluyéndolos, de los tradicionales límites político-administrativos establecidos por los Estados-nación.

En dichos espacios, en las tres últimas décadas, se viene produciendo reconocimientos explícitos de factores históricos, antropológicos y sociológicos comunes que sustentan sentimientos de identidad y pertenencia que fueron fortaleciéndose pese a esfuerzos contrarios desde de las políticas públicas que preferían mirar “hacia adentro”.

La combinación de los procesos de desfronterización con los sentimientos de identidad y pertenencia, dieron lugar a la configuración de Espacios Regionales Fronterizos, escenarios privilegiados de dinámicas económicas y sociales que, en un marco mayor de realización de la mercancía transnacional,  involucran directamente a dos o más países poniendo en cuestión, para todo efecto práctico, la vigencia de conceptos básicos del viejo Estado-nación, como aquellos referidos a Estado, Territorio y Soberanía con los cuales se pretendía legitimar el efecto “separación” de los límites.

A su vez, la creciente participación de las regiones subnacionales y transfronterizas en el proceso de globalización con todos sus retos y oportunidades, hizo que el campo académico y el desarrollo teórico introduzcan nuevos conceptos con poder descriptivo de nuevas realidades y dinámicas en los mencionados espacios, tales como “producción flexible”, “deslocalización”, “distritos industriales”, “clusters regionales”, “ciudades-región”, etc., para hacer referencia a los nuevos modos y procesos de producción en clara respuesta a las exigencias de una competitividad que no reconoce límites ni fronteras, dejando atrás el verticalismo y concentración que caracterizaba los modelos tradicionales de inserción, cediendo lugar a esquemas horizontales de procesos productivos que dan materialidad a los nuevos conceptos aludidos.

Este tipo de constataciones revelan que la reflexión en torno a procesos de desarrollo e integración fronterizos sigue vigente y adquiere una renovada energía, convirtiéndose en uno de los más potentes motores de relanzamiento de procesos como MERCOSUR, CAN y UNASUR, superando el viejo dogma de un “interés nacional” basado en la “defensa” pero con poca perspectiva en favor de nuevos enfoques que promuevan la integración. 

TRASNSFRONTERIZACION

Bajo las consideraciones precedentes, integración supone conceptos muy claros de supranacionalidad, supragobernabilidad y supraterritorialidad que, obviamente, requieren ciertos renunciamientos o concesiones de orden nacional, de soberanías y normas propias tal como, en su momento, lo hiciera la Unión Europea, también MERCOSUR, la CAN y otros procesos de integración latinoamericanos en el terreno de la institucionalidad y la asignación presupuestal para el desarrollo e integración de sus territorios fronterizos.

En ese sentido, fue premonitoria la decisión de la Comunidad Andina cuando aprobó el Protocolo de Quito – 1987, cuyo artículo 144 dice: «Los Países Miembros emprenderán acciones para impulsar el desarrollo integral de las regiones de frontera e incorporarlas efectivamente a las economías nacionales y subregional andina«.

Luego vendrían, profundamente motivados por el referido artículo, programas y proyectos bilaterales entre países miembros que encararon con distintos grados de interés el tema fronterizo.  Sin embargo, el mayor desarrollo alcanzado en términos conceptuales y programáticos sobre  Desarrollo e Integración Fronteriza  lo encontramos en el trabajo realizado (1990-1991) por la entonces Junta del Acuerdo de Cartagena (JUNAC), con apoyo técnico y financiero del BID, denominado «Programación de Actividades de Desarrollo e Integración Fronteriza entre los Países de la Región Andina”, cuyo objetivo central era definir una estrategia de desarrollo e integración fronteriza y la elaboración de planes de acción que contengan iniciativas comunitarias y nacionales que puedan ser las más pertinentes y eficaces para promover el desarrollo y la integración fronteriza de los países del Grupo Andino.[4]

En efecto, en mayo de 1999 se aprueba la Decisión 459 que establece la Política Comunitaria de Desarrollo e Integración Fronteriza en 5 artículos, el tercero de los cuales señala como objetivo fundamental “elevar la calidad de vida de las poblaciones y el desarrollo de sus instituciones, dentro de los ámbitos territoriales fronterizos entre los Países Miembros de la Subregión … mediante la facilitación de la libre circulación de personas, bienes, capitales y servicios impulsar el desarrollo económico de las Zonas de Integración Fronteriza … realización de acciones encaminadas a satisfacer las necesidades de infraestructura y conservación del medio ambiente” en las Zonas de Integración Fronteriza, territorios transfronterizos. Todo ello en base al diálogo, consulta y cooperación entre las autoridades de ambos países a nivel nacional y transfronterizo. Nada más preciso sobre la irreversible transfronterización de territorios que venía ocurriendo de manera espontánea desde aquel entonces.

La puesta en marcha de esta Política Comunitaria se encargó al Grupo de Trabajo de Alto Nivel para la Integración y Desarrollo Fronterizo (GANIDF) coordinado por los Ministerios de Relaciones Exteriores de los Países Miembros y la Secretaría General de la Comunidad Andina como Secretaría Técnica. El GANIDF contará con el apoyo de los mecanismos binacionales existentes en los Países Miembros, así como del Grupo Consultivo Regional Andino, coordinado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Luego vendría la Decisión 501 que norma la implementación de las “Zonas de Integración Fronteriza” (ZIF) entendidas como los ámbitos territoriales fronterizos adyacentes de Países Miembros de la Comunidad Andina para los que se adoptarán políticas y ejecutarán planes, programas y proyectos para impulsar el desarrollo sostenible y la integración fronteriza de manera conjunta, compartida, coordinada y orientada a obtener beneficios mutuos, en correspondencia con las características de cada uno de ellos.  La Decisión 501, en su artículo 10, crea el Banco de Proyectos de Integración y Desarrollo Fronterizo de la Comunidad Andina, cuya naturaleza y funciones no definidas traerían, lamentablemente, consecuencias en el futuro. 

Las deficiencias, errores de interpretación y concepción en detalle de los procesos económicos, sociales y políticas transfronterizas aún están en pleno desarrollo.  Hay que reconocer que, por momentos, los propios Estados-Nación se encargaron de frenar o desmantelar avances en esta materia.  Son lecciones a aprender.

Lima, 20 de junio de 2019.


[1] Al respecto ver artículos interesantes y frescos publicados en diversos números, especialmente entre 2003 y 2004, del Boletín Policy Paper, auspiciados por la Fundación Friedrich Ebert y otras instituciones de prestigio de Bogotá, Colombia.

[2] Robertson, Roland.  Glocalización: tiempo-espacios y homogeneidad heterogeneidad. Biblioteca Virtual de Ciencias Sociales.  2000. 29 p. http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/R%20Robertson.pdf   

[3] Término recientemente acuñado que indica la virtual desaparición de las fronteras como muros de contención o límites de procesos económicos, sociales y políticos que se vienen produciendo en territorios fronterizos de uno o más países, sin duda con mayor fuerza luego de que la globalización se convirtiera en referente mundial para todo efecto.

[4] Oliveros, Luis. La Integración en las Fronteras Andinas: Elementos de una propuesta para el estudio, clasificación y diseño de cursos de acción en materia de desarrollo e integración fronteriza en los países de la Comunidad Andina.(Serie Documentos informativos) Secretaría General de la Comunidad Andina. Lima, 2002.

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Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Magíster en Planificación del Desarrollo Nacional y Regional, Economista de profesión. Consultor internacional. Experto en procesos de negociación de acuerdos de política bilateral y multilateral para el desarrollo e integración, sistematizados en cuatro libros de su autoría.

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