TRUMP Y KIM JONG-UN: Una cumbre que parecía imposible

TRUMP Y KIM JONG-UN: Una cumbre que parecía imposible

 

El 1º de enero de 2018, Kim Jong-un, tras un intercambio epistolar de altamente belicosidad, le dice a Donald Trump que “todo EEUU está al alcance de nuestras armas y tengo un botón nuclear en mi escritorio.  Esta es la realidad no es una amenaza”.  De inmediato, vía Twiter, éste le responde espetando “¿puede alguien, de su régimen agotado y hambriento, decirle que yo también tengo un botón nuclear y que es mucho más grande y poderos que el suyo?”

Ese diálogo, si así puede llamarse a ese intercambio, parecía cerrar toda posibilidad de un encuentro como el que se dio hace unas horas, entre estos dos presidentes, cuya pasión por la guerra y las ojivas nucleares parece mucho más fuerte que su pasión por la paz.

Pero, como ya es conocido, en política nada está dicho.  Menos en política y geopolítica de alcance global. Contra todo pronóstico, Trump y Jong-un se reunieron el 12 de junio de 2018 en Singapur y firmaron un comunicado que da cuenta de su “histórica cumbre” que permitió un “exhaustivo, profundo y sincero intercambio de opiniones” en relación a la “construcción de un régimen de paz” en la península coreana, para lo cual Trump se compromete a “proveer garantías de seguridad a Corea del Norte” y, por su parte, Jong-un “reafirmó su compromiso para la desnuclearización”.

Ambos presidentes, en nombre de EEUU y Corea del Norte, en ese marco general de “compromisos”, suscribieron lo siguiente:

  1. Se comprometen a “establecer nuevas relaciones… por la paz y la prosperidad
  2. Unirán esfuerzos para “construir un régimen de paz… en la península coreana”
  3. Corea del Norte, en el marco de la declaración de Panmunjom (abril de 2018), se compromete a “trabajar hacia la desnuclearización completa de la península coreana”
  4. Ambos países se comprometen a “recuperar los restos mortales de prisioneros de guerra o desaparecidos, incluyendo repatriación”

Más genérica no podría haber sido la declaración.  Para muchos analistas, incluido el suscrito, la declaración carece de sustancia.  Sin embargo, admitamos que corresponden a una primera aproximación donde, de ser sinceras las generalidades, estaría dando lugar a nuevos encuentros de diferentes niveles de autoridad, no solo para el seguimiento de estos “acuerdos” sino para buscar mecanismos más concretos de búsqueda de paz y desnuclearización de la península y del planeta.

En ese entendido, el punto 3 de esta declaración no parece ser muy auspiciosa que digamos, pues libera a Corea del Norte de “denuclearizar” su ejército de manera unilateral, pues lo hará siempre y cuando lo hagan todos los que están comprometidos en la declaración de Panmunjom que habla de una desnuclearización global.  ¿A D. Trump y asesores se le pasó o fue una concesión estratégica?

¿Cómo nos afecta?  Si tenemos en cuenta el pedido de EEUU a los países de LA que rompan lazos diplomáticos y comerciales con Corea del Norte, como parte de sus sanciones contra ese país, no cabe duda de que nos involucra de manera poco diplomática, aunque cada país tomará su propia decisión frente a este pedido.  Cabe anotar que en términos comerciales aún es poco lo que se tiene con Corea del Norte, en términos políticos si tendría una especial repercusión en favor de la estrategia geopolítica de EEUU, tal como viene haciendo con el Grupo de Lima respecto a Venezuela.  De allí la importancia de que cada país tome su decisión teniendo en cuenta su soberanía y su propio juego en el ajedrez internacional.

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

− 4 = 5