VENEZUELA Y BOLIVIA PARECIDOS Y DIFERENCIAS

VENEZUELA Y BOLIVIA PARECIDOS Y DIFERENCIAS

PROCESOS EN CURSO

¿Son procesos parecidos los Bolivia y Venezuela? No lo creo.  Pero ambos tienen esenciales componentes de antiimperialismo que no puede ignorar Latinoamérica y, mucho menos, EEUU.  Que uno haya tenido más aciertos que el otro, es probable, pero que uno sea el ejemplo de qué hacer de aquí para adelante, es una falacia.  Los procesos políticos y sociales en cada país son únicos e irrepetibles.

Se dice que el gobierno de Evo Morales ha sido, en ciertos aspectos medulares, más radical que el chavismo en materia económica. Sin duda, su más alta distinción se dio cuando decidió nacionalizar la explotación del gas y petróleo boliviano, con fórmulas de propiedad del capital y utilidades que no ahuyentaron la inversión privada.

Aun así, Bolivia y Venezuela no son dos caras de la misma moneda.  Son dos procesos revolucionarios aún no resueltos.  Con profundas brechas económicas y sociales cuya reducción y eliminación están en curso, con velocidades distintas, con limitaciones y potencialidades distintas. En Bolivia se camina con cierta firmeza que le permiten sus logros en la economía nacional y en la redistribución de la riqueza, mientras que Venezuela, la época de las vacas gordas no derivaron en mejora de la economía y, para colmo, resiste el asedio imperialista en un escenario de crisis casi terminal.

Sin embargo, podemos decir que hubo una línea clara de pensamiento común en lo referente a la liberación de sus pueblos de ataduras neocoloniales, a su dependencia de los recursos naturales, a la atención de los más pobres y a su lucha contra el imperialismo norteamericano.

Si alguien quiere ver parecidos y diferencias, el siguiente cuadro ayuda en esa tarea:

BOLIVIAVENEZUELA
Fue más heterodoxo en el campo económico. Nacionalizó parcialmente la explotación del gas y tuvo mayores recursos para redistribuir y generar proceso de crecimiento.Sus políticas económicas, pese al discurso radical y abundancia de recursos derivados del petróleo, fueron básicamente ortodoxos.
Se retiró el 2007 del CIADI[1] del Banco MundialVenezuela, recién lo hizo el 2012, cuando tuvo que pagar 1.6 mil millones de dólares a la Exxon-Mobil por disposición del CIADI.
No recortó el gasto público en plena crisis del 2007, al contrario, lo incrementó, logrando un crecimiento de su economía y de su PBI per cápita.Venezuela, tan dependiente de los ingresos generados por el petróleo, cuyo precio internacional se derrumbaba de 140 a 65 dólares/barril, tuvo que bajar el gasto público.
Las reservas en oro alcanzan solo el 10% de las mismas.  En general, las RNI de Bolivia constituyen el 48% de su PBI.Las reservas en oro alcanzan hasta el 70% del total de las mismas. Cuando el promedio de la región es del 15%.  Gran parte de ese oro está confiscado por Inglaterra.
El tipo de cambio está bajo control del Estado, dadas sus importantes reservas, impide la presencia de especuladores.También pero con rigideces insostenibles en el largo plazo, llegando a extremos de tener 3 tipos de cambio paralelos entre legales e ilegales.
Evo Morales, ha tenido importantes apoyos internacionales, especialmente de Brasil, aunque en estos tiempos se pone en la línea de mira de Trump y Bolsonaro.El gobierno de Maduro, y antes el de Chávez, encara una guerra económica sin precedentes que le ha declarado EEUU.
No tuvo reparos en enfrentar a las élites del poder, aunque sin dejar de alcanzar acuerdos que pudiera beneficiar al país.El chavismo, con Maduro incluido, buscó conquistar la aprobación de las élites.  Hoy paga el costo de tal ingenuidad.
Aprovechó los recursos provenientes de la explotación del gas y petróleo. Logró fortalecer su economía y redujo la pobreza y otras brechas.No supo aprovechar la riqueza petrolera para diversificar y lograr una economía fuerte y no dependiente del petróleo.
Es una economía con sostenido crecimiento.  Promedio de 4.6% a lo largo de estos 5 últimos años. Con sostenido boom de la construcción en La Paz, es un país atractivo para la inversión privada. No hay fuga de capitales.Encara una severa crisis económica, escasez e inflación galopante. Devaluación sin precedentes desde hace unos 6 años. La inversión privada se ha reducido a niveles mínimos. La fuga de capitales es y ha sido escandalosa
Niveles de vida mejorados y niveles de pobreza sustantivamente disminuidos..Nivel de vida deteriorado, la pobreza en aumento.
La oposición a E. Morales, fue evolucionando desde posiciones separatistas en Santa Cruz, hasta posiciones más conciliadoras con el régimen.La oposición nunca pudo ponerse de acuerdo, el caudillismo y la defensa cerrada de intereses por facciones del poder fáctico, los llevó a ser una agencia operadora de la estrategia intervencionista de EEUU.
Fue un gobierno popular exitoso con burguesía nacional, luego de cierto período de ajustes, dispuesta a invertir en el país.Es un gobierno popular poco exitoso, casi con fracaso adportas y con una burguesía nacional totalmente entreguista.
La demanda interna es básicamente satisfecha con oferta interna.La demanda interna es crecientemente satisfecha con importaciones.

 

Y podría llenarse tablas y tablas de elementos comparativos. Pero no es el caso. Para quienes seguimos el proceso latinoamericano, especialmente cuando nos referimos al período en que las fuerzas progresistas y de izquierda alcanzaron a hacerse de varios gobiernos, el tema comparativo es ilustrativo para efectos de ver que cada país tiene sus propias especificidades, aunque podamos decir, sin lugar a dudas, de que ninguno de ellos llegó al poder. Prueba de esto último es que estamos viviendo una vasta restauración conservadora que, a los poderes reales, no tienen mayores dificultades de desprestigiar, debilitar y derrumbar aquellos gobiernos progres y de izquierda.

MIRANDO MAS ADENTRO

Veamos qué paso con Venezuela y Bolivia en ese período. Si miramos el panorama con prismas de la actualidad, podríamos concluir fácilmente en que esos países han seguido dos caminos distintos en materia de políticas públicas, aunque perfectamente coordinados en materia internacional.  No es tanto así, sin embargo. Mientras el primero se contentó con ser dueño de las mayores reservas de petróleo y los ingresos que eso le generaba, el segundo decidió avanzar un poco más allá de la sola administración de los beneficios que dejaba la explotación de los recursos naturales para dar un salto hacia la propiedad de los medios de producción.

¿La “revolución bolivariana” fue más radical “en las palabras que en los hechos”? Al parecer sí, pues se olvidó de democratizar, descentralizar y transparentar la política pública, aunque fue importante la promoción de la participación de la gente con el estímulo de políticas de asistencialismo masivo que le permitía los recursos disponibles.  En tiempos de Chávez, esto último era particularmente un pilar de su gobierno.  En los últimos tiempos, con el asedio brutal del imperialismo USA, hoy en alianza con Bolsonaro, ese populismo de frágil esencia democrática dio lugar al autoritarismo que exhibe Maduro en tiempos de resistencia y de amenazas de intervención militar.

Con Trump se recompone la facción conservadora intervencionista en el gobierno norteamericano que, como en el primer quinquenio del siglo XXI (Afganistán e Irak), busca afanosamente territorios y gobiernos donde pueda bombardear y quemar armamento para evitar que la industria bélica decaiga en el imperio. En esa lógica, Venezuela aparece como el país donde las condiciones están dadas para una aventura bélica imperialista que, hasta ahora, lo viene promoviendo John Bolton.

La intervención en Venezuela no solo es para “salvar al pueblo venezolano” de la “dictadura de Maduro”, sino para dar una ejemplar lección a todos los gobiernos progresistas o de izquierda que se atrevieron a poner en tela de juicio el dominio imperialista en LA.  Y Bolivia no es ajena a este mensaje.  De allí la pronta y esmerada puesta en marcha de la formación de PROSUR, bloque sudamericano que tiene el encargo de liquidar definitivamente UNASUR.

En ese contexto, y con la información que se cuenta, todo parece indicar que el “autoproclamado” Guaidó fue inventado, especialmente a instancias de Canadá y Colombia, para no hacer el ridículo de invadir Venezuela con un alto riesgo de fracaso.  Si a eso le sumamos que el Pentágono y el aparato de inteligencia americano nunca han expresado su convicción de que un ataque a Venezuela sería bien librado, podemos concluir que la aventura bélica se aleja cada vez más.

Respecto a la oposición venezolana, prácticamente entregada a la protección norteamericana, no se puede esperar mucho.  Su sola dispersión e incapacidad de ponerse de acuerdos en objetivos estratégicos, ni siquiera tácticos, revela que estamos frente a un conjunto de “adversarios” que no logra articular una acción unificada en contra de Maduro, hasta tal punto de acudir a un tutelaje internacional.

¿Qué salidas tiene Venezuela?  Ante la compleja trama social y política de ese país, podrían configurarse los siguientes escenarios: el primero, un gobierno de reconciliación nacional con amplia base de apoyo que incluya chavistas no maduristas; el segundo, una oposición liderada por Voluntad Popular, tutelada por el Departamento de Estado y, en esa condición, liderando a las diversas facciones de la oposición. En cualquiera de los dos escenarios, el contenido programático del gobierno comprenderá una necesaria apertura económica, reconstruir el tejido productivo y nivel de productividad razonable. La privatización no tendría lugar en los servicios básicos, la población no está para ello.

Pero, ¿cuánto más tenemos de Maduro?  Los especialistas dicen que el gobierno de Maduro tiene un talento especial para convertir la crisis en una rutina.  Eso parece cínico, pero el balance de fuerzas, aunque cada vez menos favorable al régimen de maduro, es de horizonte indefinido, sobre todo por el temor de la gente del “regreso de la derecha” que nada bueno tiene que ofrecer más allá de la grandilocuencia del discurso por una “democracia” en Venezuela.

 VENEZUELA – EEUU – BOLIVIA

Elliott Abrams, designado como emisario especial para “tumbar al presidente Maduro” por el Secretario de estado Mike Pompeo, reconoce que Maduro sigue en el poder mientras Guaidó sobrevive, esperando elecciones sin plazo fijo, gracias a la conmiseración de 50 estados alineados a la estrategia intervencionista de EEUU.  Abrams no es cualquier político de la administración Trump, es un experimentado estratega que se le recuerda por haber generado la guerra interna en Irán.

Esta confesión de parte significa el reconocimiento del fracaso de la “ayuda humanitaria” como operativo político destinado erosionar la cohesión interna del pueblo venezolano, la de su fuerza armada y su voluntad de resistir la embestida de Washington. Pero no solo eso, sino también estuvo destinado a medir el grado de compromiso y lealtad de los países agrupados en el Grupo de Lima, algunos de cuyos miembros están en abierta oposición a cualquier aventura bélica en Latinoamérica.

Además, pusieron en tensión la actitud y voluntad de China y Rusia frente a una eventual intervención armada en Venezuela.  La sorpresa de Washington no fue muy grande, pero hicieron conciencia de que la armada bolivariana, con apoyo de Rusia y China, sobre todo del primero, podría mandar al fondo del mar sus principales portaaviones capaces de cargar 80 caza-bombarderos.

En resumen, el balance general de la situación es que, para Adams, las condiciones no están dadas para “tumbarse” a Maduro tal como lo pensaban en el Pentágono.  La violación del Derecho Internacional durante todo el proceso bolivariano se veía en todas sus dimensiones.

Por su parte Bolivia ha declarado expresamente su total respaldo al régimen de Maduro, especialmente cuando el asedio norteamericano se radicalizó y puso en peligro la cohesión interna de ese país.  Sin duda, la relación de éste país con EEUU tiene connotaciones distintas a las que tiene Venezuela, pero está claro que ambos profesan un antiimperialismo que no deja lugar a dudas.

Corolario:

En el caso venezolano, nadie se explica cómo es que Guidó es presidente de Venezuela, reconocido por 50 países que le rinden culto a Washington, pero no manda en Venezuela.  Y, en el caso de Bolivia, hay un presidente que va por su cuarto mandato con alto grado de aprobación si se compara con situaciones similares.

Maduro, al parecer, Presidente hasta el 2025.  Salvo invasión  militar USA.

Guaidó, un presidente (autoproclamado) que no manda en su país.

Evo Morales y Hugo Chavez, tiempos de auge y bonanza.

La industria de la guerra en EEUU necesita “quemar armas”.

Compartir:

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Magíster en Planificación del Desarrollo Nacional y Regional, Economista de profesión. Consultor internacional. Experto en procesos de negociación de acuerdos de política bilateral y multilateral para el desarrollo e integración, sistematizados en cuatro libros de su autoría.

Artículos Recomendados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *